Me sucede que a veces, estando en estado de meditación, veo cosas y siempre me sorprendo de eso, porque es tan vívido lo que se presenta ante mis ojos cerrados, que juraría que es real. Entonces lo escribo en mi Diario y me sucede que hoy me dieron ganas de compartirlo con alguien:
“Charles Aznavour cantaba “Un agosto en París” y me sucedía que yo pensaba en que ya no existen artistas de esa talla y descubrí que mi generación es la última que nació antes que la tecnología abriera la brecha y marcara un antes y un después en todas las cosas y situaciones. Entonces me sucede que entiendo que el mundo siguió su marcha y nosotros nos quedamos al lado de acá del gigantesco abismo tecnológico, de modo que no tenemos más alternativa, si no queremos quedarnos en el borde del precipicio o inmovilizados, que desandar el camino y volver a encontrarnos con la misma gente, esa que saluda cuando se encuentra en los caminos que a cada uno le tocan, y que comparte bienes, felicidades y tristezas. Entonces me sucede que comprendo que para seguir adelante tendríamos que aprender a volar y ya no queda tiempo para eso. Entonces me sucede que descubro que soy uno de los tantos que no aprendió cuando tuvo la oportunidad y ahora parece tarde pero tal vez no es imposible. Entonces me sucede que me pregunto ¿Servirá un salto? Y tal vez sirva pero tendría que ser un salto enorme y no creo que la parte física nos acompañe pero nunca lo vamos a saber si no lo intentamos. Entonces me sucede que entiendo que si el intento falla seríamos tragados por el abismo y allí acabaría la historia de esta vida. Entonces me sucede que necesito saber si hay alguien que me quiera acompañar en el intento. Entonces me sucede que le converso, de mi visión, a mi hija menor que tiene 20 años, y no está de acuerdo. Entonces me sucede que salgo del trance y la veo lejos, al otro lado del abismo, y entiendo que ella va hacia adelante y yo tengo que saltar o comenzar a retroceder.
Habra que seguir el camino que el corazón indique... si hay que saltar... yo voy.
ResponderEliminarNO TE SALVES
ResponderEliminarNo te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
pero si
pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
no te quedes conmigo.
... De Don Mario...
(tu amigo Miguel)
Hermoso poema. Me encontré con este blog un día y me lo paso leyendo. Escribí al viejoverde1 pero el viejo zorro no me contestó. Tal vez algún día lo haga, para conversar de esas cosas que ocurren en el corazón"
ResponderEliminarPablo