Me sucede que a veces los aeropuertos me producen une suerte de felicidad que no es fácil de explicar. He llegado a sentirme tan cómodo en la sala de embarque que puedo pasar horas esperando una combinación de avión o, simplemente, esperando embarcar en un vuelo ordinario rumbo hacia alguna parte donde ya he estado o donde voy a estar por primera vez. Entonces me sucede que me paseo por los interminables pasillos, subo y bajo por las escaleras mecánicas, me meto a las librerías y miro libros. Me sucede, entonces, que recuerdo cuando decidí comprar un libro cada vez que pisara un aeropuerto y así armé mi biblioteca que ya está formada así es que ahora no compro y sólo miro y huelo libros nuevos y me gusta hacer eso. Entonces me sucede que me doy cuenta que ya no es mi tiempo de Rodoviarios de buses o estaciones de tren y que viajo en avión más veces que en ningún otro medio. Me sucede entonces que me doy cuenta que el tiempo pasó y que “los de entonces ya no somos los mismos”.
Viejo zorro melancólico, jubilado, pensador y un poco tonto, quiere comunicarse contigo para contarte cosas que le ocurren en el corazón.
viernes, 27 de mayo de 2011
jueves, 26 de mayo de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 21
Me sucede que veces me encuentro detenido en el tiempo y en los lugares más increíbles que uno pueda imaginarse. Entonces me sucede que me pregunto: ¿Qué estoy haciendo aquí? y como mi pregunta no tiene una respuesta que me deje satisfecho me limito a vivir el paso de las horas cantando una vieja canción que habla de la infancia y de los años lindos. Me sucede entonces que me pregunto: ¿Fueron tan lindos esos años? y mi respuesta es afirmativa sin duda alguna. Entonces me sucede que aunque no lo hayan sido, al haber atesorado sólo los momentos gratos, resulta que sí fueron lindos porque los otros momentos no están en mi recuerdo. Me sucede, entonces, que entiendo aquello de los mecanismos humanos pero en este caso no me importa lo mecánico que sea mi acto de recordar y me sumerjo en él como si fuera un pedazo de río donde uno no puede meterse, ahora, porque sus aguas están demasiado contaminadas por el hombre, ese, que vivió un tiempo tan lindo como el mío alguna vez y que a lo mejor lo recuerda como hago yo, hoy.
domingo, 22 de mayo de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 20
Me sucede que a veces me sorprendo queriendo irme por el mundo en busca de lo que tengo aquí y que no veo. Me pasa lo mismo que a todos, que no somos capaces de ver más allá de nuestra nariz donde está lo que queremos ver. Entonces me sucede que no quiero ser como todos y trato de alargarme la nariz pero no lo logro. Me sucede, entonces, que me parezco a mi vecino y descubro que cada año que pasa me estoy pareciendo más a mi padre que nunca vio más allá de su nariz pero que murió feliz porque en su agonía vio a una de mis hijas, que tiene un enorme parecido con mi madre fallecida, y creyó que el gran amor de su vida lo venía a buscar. Por eso se fue con una sonrisa envidiable, asunto que lo hace pasar a formar parte de la selecta cofradía de los cadáveres más felices de la historia. Entonces me sucede que yo no quiero ser cadáver, ni siquiera feliz.
viernes, 20 de mayo de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 19
Me sucede que a veces estoy sentado a la orilla de un río escuchando a la naturaleza y me sobrecoge la cantidad inmensa de sonidos que hay en lo que parece el gran silencio. Me sucede, entonces, que experimento aquello de lo que tanto escucho y leo. La paz no es otra cosa que quedarse callado escuchando lo que los árboles, o el río, tienen que decir. Entonces me sucede que soy feliz unos minutos y quiero que mi mujer esté conmigo para disfrutar, juntos, este momento mágico. Me sucede, entonces, que comprendo aquello de que “hombre y mujer unidos” son un todo que puede experimentar la magia, indescriptible, de estos momentos que Dios puso a nuestro alcance y que jamás vemos, como no sea en una tarde como esta cuando sólo está la mitad del equipo.
lunes, 16 de mayo de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 18
Me sucede que a veces tengo ganas de que lluevan elefantes para parecerme al Tito Matamala, de Concepción (él ve llover elefantes y otras cosas) al que tú no conoces pero que es peinador de ácaros como yo, aparte de ser periodista, profesor universitario, escritor, soldador al arco, etc. Me sucede, entonces, que miro el cielo a ver si se nubla con cara de elefantes pero no pasa nada y no hay ni siquiera una nube. Entonces termino conformándome con algún esbozo de neblina aunque sea sólo de canguros. Me sucede que a veces tengo ganas de que lluevan elefantes para parecerme al Tito Matamala, de Concepción pero, por lo menos hoy, no llueven.
domingo, 15 de mayo de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 17
Me sucede que a veces escucho música vieja y trato de no irme hacia el pasado pero la nostalgia me la gana y termino escuchando mi vieja radio, en mi viejo pueblo, hablando con los viejos amigos y esperando a que alguien me sacara de allí para incorporarme al mundo que esperaba, ansioso, por mi presencia. Me sucede, entonces, que recuerdo la tremenda desilusión que me llevé cuando descubrí que el mundo existía pero que no tenía ningún interés en mi persona. Entonces me sucede que me da mucha risa y miro, desde mis más de sesenta años, aquel tiempo cuando sonaban estas mismas canciones que hablaban de lo mismo que hablan las canciones de hoy, sólo que la gente no es la misma pero de eso tampoco estoy muy seguro porque pueden ser encarnaciones de los mismos espíritus de antes, asunto que debe ser así y por eso cometen los mismos errores y hacen las mismas tonterías que yo conozco desde hace tanto y de las que fui un tremendo protagonista.
domingo, 8 de mayo de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 16
Me sucede que a veces creo en los demás y no hago distinciones y eso no está bien. Entonces me sucede que recuerdo que, una vez, el Maestro dijo “haz el bien pero mira bien a quien” y que a mi se me había olvidado. Me sucede, entonces, que no se si estará bien haber recordado eso y si habré hecho la diferencia entre aquellos a los que he hecho bien. Y entonces me sucede que no se si les hice bien o todo lo contrario. Hoy me sucede que quiero ir a la plaza y no puedo sacarme la idea de la cabeza pero me sucede que no voy y me quedo sentado sin saber por qué no sopla el viento en este pueblo. Entonces me sucede que no se si valdrá la pena saber por qué no sopla y me sucede, entonces, que estoy peor que antes cuando no sabía nada acerca del viento. Me sucede que a veces la tarde se estira y se estira y yo me doy cuenta de que se está estirando y me sucede que descubro que antes no me daba cuenta y que ahora que me doy cuenta de eso descubro que no me sirve de nada.
viernes, 6 de mayo de 2011
ACLARACIÓN
En este blog estoy recuperando escritos antiguos, por eso es que a veces hay cosas que no corresponden a la fecha. Por ejemplo en el "Me sucede que a veces 15" digo que mi cuaderno tiene cuarenta y tres mil páginas, pero eso era cuando se escribió la nota. Hoy tiene cuarenta y ocho mil doscientas y tantas y supe exactamente lo que tenía que hacer después. Entonces sucede que a veces estos escritos son muy viejos pero mi corazón sigue sintiendo cosas que quiero conversar contigo.
ME SUCEDE QUE A VECES 15
Me sucede que a veces me siento un poco enfermo y me parece que no voy a vivir mucho más y eso no me gusta. Entonces me sucede que descubro que quiero quedarme vivo para siempre y como eso no puede ser me invento que sí puede ser y me preparo para la eternidad, aquí en la tierra, junto a mi gente y a mi destino de escribidor de cosas. Me sucede, también, que a veces descubro un nuevo abecedario que existe detrás de la palabra, donde las cosas se dicen de una manera, se leen de otra y se interpretan de manera diferente. Entonces me sucede que el sol me tortura y hace mucho calor y me siento enfermo y no sé qué contarte. A veces me sucede, como hoy, que quiero ir a sentarme en un banco de la plaza y soñar que tengo cuarenta y cinco años menos y un mañana luminoso y mío. Entonces me sucede que descubro que, alguna vez, una mano criminal me quitó la vida y ni siquiera me di cuenta de ello y todavía creo que estoy vivo. Por eso es que me sucede que, a veces, me pellizco un brazo y me duele y me digo “si te duele es que estás vivo” pero no estoy seguro de eso porque no tengo a quien preguntarle y me quedo con mi idea, tonta, de que la verdad es que estoy vivo y escribo en mi cuaderno, que ya se acerca a las cuarenta y tres mil páginas. Entonces me sucede que no sé qué es lo que voy a hacer después de eso.
miércoles, 4 de mayo de 2011
WOLOFSI DIJO...
Me sucede que a veces por no decir siempre… Viejo Zorro me hace pensar demasiado.
Wolofsi
martes, 3 de mayo de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 14
Me sucede que a veces tengo que viajar demasiado para encontrarme con los pueblos que existen en los cuentos y en los poemas que leo emocionado cuando estoy solo y tranquilo. Me sucede, entonces, que descubro, otra vez, que nadie inventa nada y que todo no es más que el relato de aquello que está, en algún lugar, esperando salir de allí aunque sea en un escrito o en algún comentario de turista, despistado, que llegó al lugar que no debía porque en estos pueblos, aparte de la plaza, nada hay para ver como no sea a la niña que mira detrás de las cortinas a los viajeros que llegan, con la esperanza de que alguno la saque de allí y la lleve hasta el mundo que sólo ha visto en las pantallas de su televisor. Me sucede, entonces, que quisiera tener el poder de llevármela conmigo hasta el mundo que ella cree bello y único. Entonces me sucede que me doy cuenta que todavía sigo siendo un poco inocente y que creo que, algún día, algo va a pasar y va a cambiar la vida de esta gente que no hace otra cosa que esperar. Me sucede, entonces, que quiero ser el protagonista del cuento que alguien va a escribir o parte del comentario que alguien va a hacer cuando regrese a su mundo y cuente de este pueblo que existe, en alguna parte, y donde vive gente que espera y espera a que algo pase y le ponga a su vida un poco de novedad.
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