jueves, 22 de septiembre de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 45

Me sucede que a veces hago locuras sólo con el afán de ver felices a los demás. Entonces me sucede que siento una felicidad tan tremenda que a fin de cuentas no es otra cosa que la suma de todas las felicidades que he causado con mi locura de turno. Me sucede, entonces, que quisiera que el tiempo se detuviera para quedarme, así, feliz para siempre. En ese momento es cuando me sucede que entiendo aquello de que la felicidad es como un caramelo y hay que gustarla hasta que se acaba, no importa lo que nos haya costado. Intenta hacer feliz a alguien y te sucederá que entenderás de qué estoy hablando.

martes, 13 de septiembre de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 44

Me sucede que a veces veo con tanta claridad algunas cosas que me asusto. Entonces me sucede que me lleno de interrogantes y me aterrorizan las respuestas que me llegan desde el centro del corazón. Me sucede entonces que veo a la gente buena en un tremendo peligro porque los que mandan, en esta sociedad desatinada y corrupta, están tramando eliminarlas para que no quede en evidencia su maldad y su egoísmo. Entonces me sucede que me entristezco porque yo no corro peligro. No he sido demasiado bueno y tengo muchas cosas que ocultar disfrazando eso de que es mejor el silencio, para muchos. Me sucede que a veces me conecto conmigo y me digo cosas que no me gustan pero que debo agradecer porque me sirven para mejorar.

domingo, 4 de septiembre de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 43

Me sucede que a veces estoy enfermo y siento que soy demasiado vulnerable. Entonces me sucede que descubro que cualquier cosa, o persona, puede hacerme mucho daño y me llena una angustia que me cuesta controlar. Me sucede, entonces, que descubro que nunca he estado protegido de nada y que estoy expuesto, a cada segundo, a que algo o alguien en la vida, me haga daño. Entonces me sucede que no quiero que me hagan daño y que mientras más años tengo más fácil es llegar a mí y herirme porque carezco de defensas y, si alguna vez las tuve, se van debilitando cada día. Me sucede entonces que me deprimo y trato de salir de ese estado pero todos los caminos, hacia cualquier parte, son extremadamente peligrosos. Entonces me sucede que siempre lo supe pero lo escondí para poder moverme hacia alguna parte y no quedarme inmovilizado. Me sucede, entonces, que comprendo muchas cosas y entre ellas que, generalmente, los seres humanos levantamos enormes torres sobre una base que no es capaz de sustentarlas.