jueves, 30 de junio de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 33

Me sucede que a veces me quedo largo tiempo sin trabajo y no tengo lugar para ir a desgranar mis inquietudes que se hacen verso y poesía.
Y el mundo se me aparece como un monstruo de hierro y de cemento y hay que pagar y pagar hasta por el viciado aire que respiramos.
Y si no hay trabajo no hay dinero y si no hay dinero no se puede pagar y si no se paga el mundo te tritura con unas horribles tenazas hechas para destrozar al que no paga.
No hay justificación para no pagar hoy, porque jamás se ha pensado en no pagar, pero hay que pagar hoy y si no lo haces hoy serás anotado en un libro donde está la lista con los nombres de los que no pagaron hoy.
No importa que sea la primera vez que se comete el delito. Tu nombre quedará inscrito junto a los de los otros que nunca pagan hoy y tú serás tan culpable como ellos y la sociedad te señalará con un dedo acusador.
Entonces me sucede que igual me siento contento porque puedo contarte de lo que me está pasando por estos días y tal vez te esté pasando algo parecido. No puedo ser el único.
Me sucede, entonces, que me veo como todos y me siento como todos y me alegro como todos.

miércoles, 29 de junio de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 32

Me sucede que a veces, estando en estado de meditación, veo cosas y siempre me sorprendo de eso, porque es tan vívido lo que se presenta ante mis ojos cerrados, que juraría que es real. Entonces lo escribo en mi Diario y me sucede que hoy me dieron ganas de compartirlo con alguien:
“Charles Aznavour cantaba “Un agosto en París” y me sucedía que yo pensaba en que ya no existen artistas de esa talla y descubrí que mi generación es la última que nació antes que la tecnología abriera la brecha y marcara un antes y un después en todas las cosas y situaciones. Entonces me sucede que entiendo que el mundo siguió su marcha y nosotros nos quedamos al lado de acá del gigantesco abismo tecnológico, de modo que no tenemos más alternativa, si no queremos quedarnos en el borde del precipicio o inmovilizados, que desandar el camino y volver a encontrarnos con la misma gente, esa que saluda cuando se encuentra en los caminos que a cada uno le tocan, y que comparte bienes, felicidades y tristezas. Entonces me sucede que comprendo que para seguir adelante tendríamos que aprender a volar y ya no queda tiempo para eso. Entonces me sucede que descubro que soy uno de los tantos que no aprendió cuando tuvo la oportunidad y ahora parece tarde pero tal vez no es imposible. Entonces me sucede que me pregunto ¿Servirá un salto? Y tal vez sirva pero tendría que ser un salto enorme y no creo que la parte física nos acompañe pero nunca lo vamos a saber si no lo intentamos. Entonces me sucede que entiendo que si el intento falla seríamos tragados por el abismo y allí acabaría la historia de esta vida. Entonces me sucede que necesito saber si hay alguien que me quiera acompañar en el intento. Entonces me sucede que le converso, de mi visión, a mi hija menor que tiene 20 años, y no está de acuerdo. Entonces me sucede que salgo del trance y la veo lejos, al otro lado del abismo, y entiendo que ella va hacia adelante y yo tengo que saltar o comenzar a retroceder. 

miércoles, 22 de junio de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 31


Me sucede que a veces tengo muchas ganas de quedarme quieto pero no sé cómo se hace eso. Quisiera parecerme a una piedra y a un árbol, que sólo se mueve al impulso del viento pero que jamás abandona su lugar. Entonces me sucede que descubro que soy igual a todas las cosas y no veo diferencias en mí. Tal vez no puedo quedarme quieto como la piedra ni puedo moverme al impulso del viento como los árboles y entonces me sucede que descubro que no soy igual, que no me parezco y me da pena porque quisiera parecerme. Parecerme a todas las cosas y ser el Todo grande donde está todo porque todo es igual. Entonces me sucede que me veo escribiendo estas palabras y no sé si la piedra escribe.

martes, 21 de junio de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 30


Me sucede que a veces me doy cuenta que ya pasé los setenta años y que estoy viviendo “lo que me queda de vida”. Entonces me sucede que no quiero irme y que quiero quedarme en este mundo para siempre. A pesar de mis ejercicios tengo hígado graso, algo de sobrepeso, hipertensión y diabetes mellitus II, amén de una rosácea en la nariz que no me deja tranquilo. Me sucede, entonces, que nada es como antes y tengo que cuidar lo que como, tomar medicamentos y pensar que la ancianidad llegó a mi vida con su carga de achaques y dolores en cualquier parte del cuerpo. Entonces me sucede que me da un poco de pena cuando veo pasar a casi todo mundo a mi lado y ni siquiera me ven. Pero entonces me sucede que me doy cuenta de que no es tan desagradable ser anciano porque cuando uno es viejo anda estorbando en todas partes pero cuando uno es anciano ni siquiera lo ven y se puede vivir más tranquilo. Me sucede que a veces descubro cosas como estas y me doy cuenta que ni me enteraré cuando esté hablando puras tonteras que a lo mejor no lo son pero tampoco me daré cuenta.

domingo, 19 de junio de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 29


Me sucede que a veces me duele la espalda y me siento muy viejo y luego descubro que no es cierto y que todo se debe a una fuerza “mal hecha”. Después me sucede que me doy cuenta que me estoy engañando y que el tiempo ya pasó y no retrocede. Alguna vez hice Artes Marciales y me parece increíble aquello de los combates con la Margarita que era una karateca espectacular y había que esforzarse al máximo para no ser vapuleado sin contemplaciones. Entonces me sucede que contemplo mis calzoncillos largos, que no se parecen al kimono del Dojo, y me muevo lento porque Tai Chi sí puedo practicar y lo hago a diario, entre suspiro y suspiro. Mi cabeza funciona bien y entonces me sucede que me contento y me gusta que me leas ya que no puedo conversar contigo porque no sé dónde estás. Tengo un tremendo libraco para leer y en eso estoy, aparte de mis estudios en la universidad (no sé si te conté de eso) de modo que si termino la carrera descubro que voy a tener como setenta y cuatro años. Me sucede entonces que descubro que voy a tener que ejercer en el cielo, o en el infierno. Me sucede que a veces me duele la espalda y me siento muy viejo y luego descubro que no es cierto y que todo se debe a una fuerza “mal hecha” o a un mal calentamiento previo antes del Tai Chi.

lunes, 13 de junio de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 28


Me sucede que a veces se me viene encima la Navidad y como no entiendo esta fiesta de regalos, árboles con adornos y viejos pascueros, se me hace un embrollo en la cabeza y no entiendo por qué tengo que regalar. No estoy en muy buena situación económica porque soy un artista viejo y a los viejos no nos quieren mucho y tratan de sacarnos, de cualquier manera, de arriba del escenario. Pero entonces me sucede que descubro que me he pasado la vida haciendo lo que hago y que no sé hacer otra cosa. Entonces entré a la Universidad, a ver qué puedo hacer, pero me cuesta mucho y tuve que congelar y retomaré en Marzo. Entonces me sucede que me doy cuenta que la vida ya pasó y, aunque tengo una jubilación envidiable (según otros artistas) es bastante poco para una familia (Tal vez es suficiente para mí y por eso no me quejo pero para una familia no alcanza). Después viene el Año Nuevo y hay que hacer Fiesta para recibir el nuevo año “… un año más, qué más da, cuantos se han idooooo yaaaaa…”. La vida ya pasó y sólo me queda la última etapa, esta que parecía nunca iba a llegar. Si termino la carrera me titularía como a los setenta y algo. ¿Para qué? Pero igual le voy a hacer empeño. Entonces me sucede que me doy cuenta que nunca fui ni seré matemático y ese es mi gran problema. ¿Cómo entender ese código? Pero si no lo llego a comprender no voy a aprobar el ramo y por ende, y a la larga, la carrera. Me sucede entonces que soy cantor y que no tengo tiempo de ser otra cosa. Mis profesores son menores que mis hijos y son súper ingenuos, pero entonces me sucede que me doy cuenta que no tengo nada que hacer y sólo puedo hacer números y más números intentando entender el asunto. Ahí es cuando me sucede que pronto aparecerá la geometría y entonces ¿qué voy a hacer? Estoy grabando discos como malo de la cabeza (cada uno graba discos como puede) de modo que me lo paso metido en el Estudio de Grabación pero tengo puros números dándome vueltas. ¿No se supone que si ya jubilé es porque he trabajado toda una vida y ahora es el tiempo del descanso o de cosechar de lo sembrado? ¿Tan poco sembré? Pero entonces me sucede que me doy cuenta que estoy vivo y envidiablemente contento. ¿Por qué se enojan porque estoy contento? Entonces me sucede que descubro que no entiendo nada de nada.

miércoles, 8 de junio de 2011

ME SUCEDE QUE A VECES 27


Me sucede que a veces me encuentra la madrugada dormido sobre mi cuaderno de trabajo. Entonces me sucede que leo lo que he escrito antes de quedarme dormido y me parece que lo hubiera hecho otra persona. No sé cómo llegué a esta edad y a esta situación que me tiene, permanentemente, anotando cosas en un libro que sólo yo conozco y me paso las horas hasta que llega el momento de levantarme y salir a moverme un poco antes de irme a cantar a alguna parte. ¿Entonces me sucede que me pregunto si sabrá la gente que me escucha que vengo de mover mi cuerpo en una marcial disciplina después de levantar la cabeza de un libro donde estuve anotando cosas toda la noche? Mientras estoy en mis ejercicios físicos cotidianos mi cuerpo se mueve armónicamente y mi mente se detiene y sólo fluye hacia cauces desconocidos donde la vida se manifiesta plena. Entonces me sucede que canto y siento que no hay tanta diferencia con mi disciplina física. Me desplazo por el escenario y mis pies saben donde pisar y mis manos se mueven como pájaros mientras las palabras expresan lo que alguna vez sentí y que vuelvo a sentir como si fueran nuevas. Entonces me sucede que no sé por qué te cuento esto porque tu interés debe andar por otros derroteros y, aunque sé que no debo suponer, supongo y tengo la certeza de que me voy a equivocar por hacer eso que no se debe hacer. Entonces me sucede que me veo, vestido con este traje de artes marciales, y sentado frente a un computador que no tiene nada que ver con el asunto. Es tiempo, entonces, de meterse a la ducha y salir al trabajo de escenario. Tengo que rodar quinientos kilómetros, cantar una hora, y algo, y regresar rodando otros quinientos kilómetros para llegar a casa. Si todo resulta bien me van a fotografiar, me van a preguntar miles de cosas, tendré que sonreírle a las cámaras y a los celulares-teléfonos de los niños y regresaré a mi cuaderno y a mi habitación de trabajo, aquí en mi casa, casi en Avenida Matta con San Diego. Serrat cantará en el Caupolicán, muy cerca, pero no podré ir a verlo porque estaré muy lejos, sobre otro escenario. Entonces me sucede que entiendo algunas cosas y veo que son las siete de la mañana.