Me sucede que a veces me entretengo mirando a los niños. Los veo jugar, decidir, planificar y olvidarse y abandonar todo eso, en un segundo, para empezar otra cosa con el mismo entusiasmo con que estaban haciendo aquello que no terminaron y que no sólo no les importa sino que ni siquiera lo recuerdan. ¿Cómo lo hacen? Entonces me sucede que comprendo que metieron en su cabeza una idea y luego la sacaron simplemente para meter otra. No la dejaron allí para sumarla a la idea nueva sino que desocuparon su mente y la ocuparon de nuevo con esos nuevos planes. Entonces me sucede que descubro que tengo mi cabeza llena de asuntos inútiles que nunca realicé y que nunca voy a realizar. ¿Por qué los tengo guardados en mi cabeza? ¿Para qué los guardé si nunca los voy a realizar? Entonces me sucede que descubro que tengo que hacerle, a mi cabeza, una limpieza general porque ya casi no me caben nuevas cosas. Entonces me sucede que descubro que no sé como se hace eso.
Viejo zorro melancólico, jubilado, pensador y un poco tonto, quiere comunicarse contigo para contarte cosas que le ocurren en el corazón.
sábado, 23 de abril de 2011
viernes, 15 de abril de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 12
Me sucede que a veces me da por pensar y como sé que el pensamiento no me va a conducir a parte alguna me siento tonto y comenzando, otra vez, con el aprendizaje básico de la vida. Entonces me sucede que pienso en la demás gente y me pregunto si también estarán haciendo lo mismo o si sólo se limitan a abrir los ojos en la mañana y a seguir el libreto que otro escribió para ellos. No quiero ser el actor de tan mala obra ni recitar mis líneas como autómata. Quiero Ser y para eso tengo que entender que no soy lo que veo en el espejo ni el que entra a la oficina saludando a todos y esperando que el jefe no esté de mal humor y que el trabajo difícil se lo hayan dado a los otros y a mí me hayan dejado lo más fácil. Entonces me sucede que descubro que no quiero destacar en el trabajo y que solo quiero que llegue, luego, la hora de salir para volver a ser ninguna cosa. Entonces me sucede que no me gusta mi nadidad porque no he comprendido que darme cuenta de eso es un tesoro porque así tengo la posibilidad de empezar. Entonces me sucede que quiero ser un pensador y descubrir los mecanismos humanos y corregir mi automatismo y Ser. Yo sé que la idea es dejar de pensar y entonces me sucede que actúo contra mí en vez de hacerlo a favor.
viernes, 8 de abril de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 11
Me sucede que a veces escucho a alguien decir exageradamente alguna cosa, agregándole detalles que el asunto original no tenía. Entonces me sucede que quiero intervenir porque la cosa va a tomar un rumbo inadecuado ya que se va a basar en algo que no es y me sorprendo preguntándome si debo o no intervenir. Si no intervengo aquello tiene muchas posibilidades de convertirse en un fracaso y si intervengo nunca sabré qué va a pasar e incluso corro el riesgo de fracasar también y entonces tendré que hacerme cargo de la responsabilidad de dicho resultado. No tengo ninguna alternativa de explicar que el asunto iba a fracasar igual porque no estaba planificado y termino quedándome callado y cargando con la responsabilidad de haberlo podido hacer posible, con éxito, si hubiera hablado. Entonces me sucede que me sorprendo recordando una vieja frase que dice: “Si lo que vas a decir no es mejor que el silencio, no lo digas”. Pero nunca sé si lo que voy a decir es mejor o más malo que el silencio. Entonces me sucede que comprendo que no sé discernir y que es en ese punto de mis carencias donde debo trabajar. Me sucede que a veces me pongo exigente conmigo y me obligo a ser mejor y eso no está bien porque todo aquello que es obligado jamás se realiza o jamás llega a buen término. Entonces me sucede que me doy cuenta que me estoy metiendo en un lío y que no sé cómo salir de él.
miércoles, 6 de abril de 2011
ME SUCEDE QUE A VECES 10
Me sucede que a veces tomo decisiones que nos son las mejores y, aunque no me arrepiento de haberlas tomado porque de los errores se aprende, trabajo arduamente con mi voluntad para corregir el rumbo haciéndome cargo de mis equivocaciones. Esto se nota poco porque es un trabajo interno que no influye en la opinión de aquellos que me rodean porque no lo ven y, para ser más exactos, ni siquiera sospechan lo que está ocurriendo. Entonces me sucede que sigo apareciendo como el tipo que no toma las decisiones correctas. Después, cuando se ha enmendado el rumbo y corregido los errores ya nadie se acuerda de cómo empezó todo así es que no le dan mérito al tremendo trabajo de voluntad que hubo que hacer para que todo marchara bien. Parece ser que cuando no hay roces o situaciones peligrosas, de riesgo o conflictivas, nadie le da trabajo a la cabeza y todos se dedican a gozar de los beneficios o utilidades que tal o cual decisión generó. Entonces me sucede que quiero hacer las cosas bien desde el comienzo, pero si así ocurriera me perdería la maravillosa posibilidad de aprender.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)