Me sucede que a veces me sorprendo queriendo irme por el mundo en busca de lo que tengo aquí y que no veo. Me pasa lo mismo que a todos, que no somos capaces de ver más allá de nuestra nariz donde está lo que queremos ver. Entonces me sucede que no quiero ser como todos y trato de alargarme la nariz pero no lo logro. Me sucede, entonces, que me parezco a mi vecino y descubro que cada año que pasa me estoy pareciendo más a mi padre que nunca vio más allá de su nariz pero que murió feliz porque en su agonía vio a una de mis hijas, que tiene un enorme parecido con mi madre fallecida, y creyó que el gran amor de su vida lo venía a buscar. Por eso se fue con una sonrisa envidiable, asunto que lo hace pasar a formar parte de la selecta cofradía de los cadáveres más felices de la historia. Entonces me sucede que yo no quiero ser cadáver, ni siquiera feliz.
Me sucede que a veces siento que viejo zorro tiene esa capacidad de hablar de momentos duros de su vida con una tranquilidad abismante. Y describir cosas fuertes convirtiéndolas en realidades crudamente hermosas, como su ”Cofradía de cadáveres más felices de la historia”. Quiero poder lograr hacer eso y recordar momentos difíciles sin que me tirite la pera. Quiero esa Paz que fortalece de viejo zorro, quiero decir mis verdades con mis heridas secas y bien suturadas, igualitas a las que muestra viejo zorro. Creo que tomaré un curso de cómo ser un viejo zorro.
ResponderEliminarWolofsi