Me sucede que a veces quiero conversar de cosas que tengo en el corazón pero no encuentro interlocutor. Ruedo por la carretera, a ciento cuarenta kilómetros por hora, y me sucede que me parece que al final del viaje no voy a encontrar a nadie. Entonces me pregunto para qué corro tanto y si vale la pena ir hacia donde voy. A veces llueve, como hoy, y la lluvia golpea el parabrisas y trata de meterme miedo. Pero yo no tengo miedo de la lluvia. Al contrario, me sucede que me gusta mucho y a veces me quedo parado, debajo, sintiendo como me moja y como me hace sentir más limpio. Me sucede que a veces estoy escribiendo en mi cuaderno y descubro que hace más de cuarenta años que escribo allí. Me pregunto si estará bien continuar haciéndolo y entonces me sucede que no tengo respuesta para eso. Me sucede que a veces quiero conversar de cosas que tengo en el corazón pero no encuentro interlocutor. Entonces me sucede que me siento solo y no lo estoy porque hay mucha gente, siempre, a mi alrededor.
Soy tan inteligente, que hasta me doy cuenta de lo tonto que soy, pero como soy tan inteligente... Lo disimulo... Aunque lo de tonto es cada vez menos (Creo), porque ahora me ha dado por disimilar lo inteligente. Quiero contarles ademas que... Me sucede que a veces he soñado que soy un Amphora, pero no una que guarda oscuridad y cenizas, sino una que repentinamente perdio su tapa, la de los sesos al parecer, pero no importa, ahora guardo luz.
ResponderEliminarwolofsi.
¿No será peligroso ir a tanta velocidad? ¿Maneja usted o tiene cofer?
ResponderEliminarSaludos
otroviejo12
Me sucede eso también de tener muchas ganas de conversar y no solo escuchar; quiero hablar, contar y decir todo esto que pienso, me acongoja y me hace reír, me sucede también que busco y no encuentro, pero creo muchas veces que no quiero encontrar para que no me encuentren quien soy… Y si estoy loca?.... me rio de nuevo, me angustio y quiero cantar.
ResponderEliminarPrimavera